20 nov. 2016

El Euskera, clave en la Segunda Guerra Mundial

Grandes Batallas de la historia. El Euskera en la Segunda Guerra Mundial. La Segunda Guerra Mundial nos dejó anécdotas de lo más variopintas. Sin embargo hay una que por su extrema singularidad es necesario dedicarle un capítulo aparte. Corría el año 1942 y el conflicto mundial no pintaba nada bien para los aliados. En Europa, Inglaterra resistía a duras penas mientras que Alemania hacía cientos de miles de prisioneros y avanzaba por la estepa rusa. Por otra parte, Japón había llevado a cabo el exitoso ataque a la base estadounidense de Pearl Harbor y su expansión por el Pacífico parecía no tener límites. La marina y el ejército japonés estaba ya a las puertas de Australia. En la isla de Guadalcanal, en el archipiélago de las Islas Salomón, se llevaría a cabo una de las batallas clave que decidirían la Guerra en el Pacífico.

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En las selvas de Guadalcanal la lucha entre aliados y japoneses era feroz y cualquier detalle podía decidir el destino de la batalla. Uno de los mayores problemas para los aliados en las batallas que habían precedido a la de Guadalcanal era comunicarse sin que los japoneses lo interceptaran y descifraran el contenido de las conversacoines. Un soldado americano llamado Frank D. Carranza, hijo de inmigrantes vascos, se dio cuenta de que entre la tropa existían al menos sesenta hombres de origen vasco capaces de hablar euskera. Pronto los soldados vascos se convirtieron en un preciado bien para el cuerpo de marines. La orden que daba comienzo a las hostilidades en Guadalcanal se dio en Euskera y expresiones como "Egalari lagundu" (ayuda al piloto), "Egon arretaz egunari" (atentos al día X) o Segarra erragiza, "operación manzana" comenzaron a ser frecuentes en las comunicaciones aliadas.

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Al Euskera se sumaron otros idiomas tales como el Navajo o el Comanche hablado por tribus indígenas norteamericanas de forma que cada día los marines estadounidenses podían comunicarse en un idioma diferente. Por lo visto, los lunes y los viernes eran día de euskera.

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16 nov. 2016

8 Curiosidades sobre Adolf Hitler que desconocías

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8 Curiosidades sobre Adolf Hitler. Adolf Hitler es una de las personas más influyentes de la historia y sin duda el personaje que posiblemente dejó más huella en el Siglo XX. Alrededor de su persona han circulado muchas mentiras, mitos y falsedades, sin embargo, Hitler si nos dejó varias anécdotas y curiosidades que son dignas de recordar.

1. Adolf Hitler fue nominado al preio nobel de la paz. Existe la creencia de que fue nominado por evitar una guerra mundial durante la Crisis de los Sudetes, sin embargo, su nominación fue una ironía promovida por la organización.

2. Hitler odiaba el tabaco. Adolf Hitler promovió personalmente una lucha sin cuartel contra el tabaco. De hecho, los médicos nazis fueron los primeros en demostrar una correlación entre el consumo de tabaco y el cáncer de pulmón.

3. Una herida mientras luchaba en la Batalla del Somme, la mas cruenta de la I Guerra Mundial, hizo que Hitler perdiera uno de sus testículos.

4. Hitler se obsesionó con los rumores acerca de una relación sexual con su sobrina. La joven ante la presión social y familiar a la que fue sometida, acabó suicidándose dejando en Hitler una huella psicológica que le acompañría para siempre.

5. Hitler comía casi un kilo de chocolate al día. De hecho ideó un plan para matar a Churchill con una bomba-chocolate, pero el plan acabó siendo descubierto por agentes británicos.

6. Su doctor le suministraba una gran cantidad de drogas. Hitler tomaba pervitín, un comoponente de las metanfetaminas de cristal. Además, su doctor le suministraba una gran cantidad de pastillas, se inyectaba testosterona y semen de toro e incluso llegó a utilizar gotas para los ojos con cocaina.

7. Hitler nunca se quitaba la ropa delante de nadie, ni si quiera en los exámenes médicos. En sus últimos años de vida, acabo rehusando a quitarse incluso el abrigo en público aunque hiciera un gran calor.

8. Con fines propagandístico, Hitler infló alguna de las primera muñecas hinchables de la historia. Este invento nazi tenía como fin acabar con la propagación del sífilis y otras enfermedades venéreas entre los soldados.
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