19 dic. 2015

Diez batallas que cambiaron la historia

Para el que quiera ampliar información sobre el tema, os dejo con dos grandes libros sobre las mayores batallas de la historia:



Son muchas las batallas que de una u otra manera han condicionado y han dado forma al mundo tal y como lo conocemos actualmente. Sin embargo han sido diez las batallas que más han incidido en el mundo actual y las cuales han producido o han supuesto un cambio de inflexión en los grandes conflictos históricos.

1 - La Batalla de Gaugamela

Tras la gran amenaza que supuso el imperio persa durante años para las polis griegas y por extensión para el resto de Europa, el Imperio Persa llegaba a su fin. El Ejército de Macedonia con Alejandro Magno al frente, hacía añicos a las tropas persas que se vieron completamente superadas. Darío III, emperador persa, huyó del campo de batalla, salvando su vida pero perdiendo un imperio.




2 -La Batalla del Bosque de Teutoburgo

Tras una expansión sin límites y sin ningún enemigo capaz de plantarle cara, el Imperio Romano se extendía por Europa dándole a esta una etapa de esplendor como nunca antes había conocido. Sin embargo, la acumulación de territorios por dominar y la ineficiencia de una administración incapaz de gobernar eficientemente tan magno territorio, comenzaron a causar problemas para la estabilidad del Imperio Romano. A este hecho se unió un enemigo que aprovechando el conocimiento del terreno y la movilidad de sus tropas, emboscó a las fuerzas romanas en el Bosque de Teutoburgo. Roma perdió tres legiones y estableció su límite expansionista al sur del Río Rin.

3 - La Batalla de Poitiers

Tras tomar la Península Ibérica en apenas 15 años y acabar con el Reino Visigodo que dominaba las actuales España y Portugal, la expansión musulmana del Imperio Omeya continuó hacia el norte cruzando los Pirineos. El sur de Francia fue barrido sin apenas oposición, sin embargo en el año 726, las tropas francas con Carlos Martel al frente, pararon en seco la expansión musulmana en Europa a la altura de Tours / Poitiers. 
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4 - La Batalla de Lepanto

Ocho siglos después, la amenaza islámica volvía a cernirse sobre Europa. Esta vez era el Imperio Otomano el que amenazaba con conquistar el Viejo Continente. El escenario de esta guerra sería el Mar Mediterráneo. Por su control se libraron incontables batallas, sin embargo fue la Batalla de Lepanto la que resultó decisiva. Una coalición cristiana llamada la Liga Santa encabezada por España y comandada por Don Juan de Austria y Álvaro de Bazán, acabó el 7 de octubre de 1571 con 30.000 turcos y casi 200 de sus barcos, frenando su expansionismo en seco.
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5 - La Batalla de Trafalgar

Con un imperio napoleónico en plena expansión, y la amenaza francesa de conquistar la mismísima Inglaterra, el reino inglés necesitaba una gran victoria marítima que evitase la posibilidad de que la Grand Armée pudiera cruzar el Canal de la Mancha. Napoleón buscó en España un aliado que le ayudase en tan complicada empresa. La Batalla fue un rotundo éxito para Inglaterra a pesar de que perdió a Lord Nelson, uno de sus más brillantes generales. Sin embargo la Armada de Napoleón quedó notablemente debilitada y España no volvió a ser una potencia militar marítima.


6 - La Batalla de Waterloo

Tras la vuelta de Napoleón Bonaparte al frente de Francia, una de las mentes militares más brillantes de la historia, la Grand Armée, estaba dispuesta a reconquistar Europa. Para evitarlo, una coalición compuesta por Inglaterra y Prusia plantó cara a los franceses en la Batalla de Waterloo. El resultado de la batalla resultó ser el fin de Napoleón y la vuelta a la Francia monárquica. La nueva aventura imperial francesa había resultado ser un rotundo fracaso.

7 - La Batalla del Somme

Una Batalla como nunca antes se había visto en la humanidad. La mayor batalla de la Primera Guerra Mundial desgastó lo suficiente al ejército alemán para que la alianza liderada por Francia e Inglaterra se hiciese con la victoria final en la Gran Guerra. La Batalla del Somme fue una consecuencia directa de la Batalla de Verdún, es lógico considerar ambas como críticas en el desarrollo de la Primera Guerra Mundial. La importancia de la Batalla del Somme también es capital por ser la primera batalla en la que se utilizó un nuevo arma que cambiaría la guerra para siempre, el carro de combate.
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8 - La Batalla del Alamein

En el Alamein, las tropas aliadas con Inglaterra y su general Montgomery a la cabeza, frenaron el, hasta la fecha, victorioso avance de los Afrika Korps del "Zorro del Desierto", el general Erwin Rommel. Esta batalla es vital en el desarrollo del resto de la guerra ya que fue la primera gran derrota terrestre sufrida por la Alemania Nazi y sobre todo, porque evitó un gran movimiento de pinza lanzado simultáneamente desde el sur de Europa y el Norte de África contra los campos petrolíferos soviéticos del Cáucaso.
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9 - La Batalla de Midway

Otra batalla que cambió el rumbo de la Segunda Guerra Mundial fue la Batalla de Midway, librada en el medio del Océano Pacífico entre Estados Unidos y Japón. En apenas cinco minutos, Estados Unidos hundió cuatro portaaviones japoneses. Japón, que hasta entonces no había encontrado un enemigo capaz de pararle, tuvo que pasar a la defensiva sufriendo una lenta y dolorosa derrota.
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10 - La Batalla de Stalingrado

La mayor batalla de la historia de la humanidad tuvo como protagonistas a la Unión Soviética de Stalin y a la Alemania Nazi de Hitler. Stalingrado fue atacada en agosto de 1942 por la Wehrmacht. Sin embargo, el invierno y la capacidad soviética de reemplazar las bajas existentes terminó con la derrota alemana. La Batalla de Stalingrado está considerada el punto de inflexión en la Segunda Guerra Mundial, el Tercer Reich se debilitó y tuvo que pasar a la defensiva precipitando su final. La Batalla de Stalingrado dejó más de 2 millones de muertos.


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17 dic. 2015

La Segunda Batalla de Faluya

Tras la invasión aliada de Irak encabezada por Estados Unidos en 2003 y la práctica inmediata caída del régimen de Sadam Husein, el país se había convertido en un inmenso campo de guerrilla en el que tanto islamistas radicales chiítas en el sur, como sunníes en el norte y centro, se enfrentaban a las fuerzas invasoras occidentales a la vez que llevaban a cabo un guerra sectaria entre ellos. El gobierno iraquí impuesto por Estados Unidos era incapaz de asegurar la estabilidad de la región y tanto Estados Unidos como Inglaterra estaban siendo sometidos a una gran sangría humana y económica. La insurgencia suní que puntualmente colaboraba con los restos del antiguo ejército de Sadam, era la fuerza que más daño estaba haciendo a las tropas aliadas. Un gran número de combatientes al servicio de Abu Musab al Zarqaui, ideólogo y arquitecto del futuro Estado Islámico, hicieron de la ciudad iraquí de Faluya, su feudo insurgente. A pesar de que el propio al Zarqaui abandonó previamente la ciudad junto a otros líderes insurgentes, cerca de 4.000 combatientes se prestaban a una batalla urbana que Estados Unidos no podía evitar, pues desarticular a la insurgencia suní era una de sus más altas prioridades. Faluya, la "Ciudad de las Mezquitas" de 300.000 habitantes y que había sido objeto de una fracasada ofensiva estadounidense meses antes, se preparaba para una nueva gran batalla.

Guerra: Segunda Guerral del Golfo / Guerra de Irak
Batalla: la Batalla de Faluya
Fecha: 7 de noviembre 2004 - 23 de diciembre 2004
Lugar: Faluya (Irak)
Resultado: Victoria aliada
Clave: superioridad de medios
Beligerantes
Bandera de los Estados Unidos Estados Unidos
Bandera de Irak Irak
Bandera del Reino Unido Reino Unido
Flag of the Ba'ath Party.svg Mujahideen Shura
Flag of al-Qaeda in Iraq.svg Al Qaeda en Irak
Bajas:
Aliados: 107 muertos y 633 heridos.
Insurgencia: 1.350 muertos y 1.500 prisioneros.

Grandes batallas de la historia. La segunda batalla de Faluya. Tras la deserción de las fuerzas iraquíes gubernamentales y el paso de muchos de ellos a la propia insurgenica, con las armas que Estados Unidos les había proporcionado, la resistencia islamista suní ganó aún más fuerza en la ciudad. Cuando el gobierno iraquí y el americano anunciaron la ofensiva sobre Faluya, la insurgencia comenzó a preparar las defensas de la ciudad. El ataque fue planeado con cuatro actores principales. El grueso de las fuerzas estaba formado por seis batallones estadounidenses, cuatro de marines y dos del ejército a los que había que sumarles un centenar de aeronaves entre aviones y helicópteros. Estas unidades estarían apoyadas por un regimiento británico, el "Black Watch", un batallón de élite de Peshmerga (soldados kurdos iraquíes, competentes y fiables) y cuatro batallones del Ejército Iraquí de creencias sunitas.
La insurgencia se preparó a conciencia para la batalla. Se cavaron trincheras a las afueras de la ciudad, se tapiaron los accesos a las azoteas de los edificios más altos y sobre todo, se instalaron un sin fin de trampas consistentes la mayoría en IEDs, explosivos que se detonaban al abrir una puerta, pisar una cuerda, accionar un interruptor o cualquier otra acción cotidiana. También se establecieron barricadas, nidos estratégicos de ametralladoras y se llevaron a cabo todo tipo de tácticas de guerrilla urbana. Los insurgentes se dividieron en guerrilleros, cuyo cometido era el de atacar y retirarse, y mártires, que no eran más que suicidas que tratarían de infringir el mayor daño a las tropas aliadas.
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Por su parte Estados Unidos también preparó bien la ofensiva. Mientras que las tropas norteamericanas llevarían el peso de la operación, los ingleses actuarían como cebo en el sur, haciendo creer a la insurgencia que el ataque sería allí, mientras que los Peshmerga ocuparían el hospital de la ciudad para hacer prisioneros heridos y los soldados iraquíes asegurarían las cerca de 200 mezquitas existentes en Faluya.
Tras lanzar octavillas sobre la ciudad haciendo que gran parte de los civiles la abandonasen en los días previos a la batalla, la ofensiva, que envolvía cerca de 15.000 soldados aliados, dio comienzo. El 5 de noviembre la ciudad se aisló completamente, reforzando puntos clave que impedían la llegada de refuerzos. A su vez, comenzaron bombardeos selectivos sobre posiciones estratégicas de la insurgencia. Al día siguiente, los Peshmerga ocuparon con éxito el hospital general de Faluya. El día 7, tras la pertinente distracción de las tropas inglesas en el sur, las fuerzas norteamericanas penetraban en la ciudad ocupando la estación de ferrocarril y los puentes sobre el Río Eúfrates. Al intentar penetrar en los barrios del norte de la ciudad, bastiones de la insurgencia, las tropas americanas fueron detenidas. La presencia de carros de combate aliados, el uso de drones y la caída de la noche que beneficiaba a los norteamericanos que poseían equipos de visión nocturna, permitió a las fuerzas americanas reiniciar el avance.
Los combates eran muy intensos y se llevaban a cabo calle por calle y casa por casa. El día 10 fue el más sangriento y se concentro en torno a la mezquita de Muhammadia donde decenas de insurgentes se habían hecho fuertes. Tras duros combates y una gran contundencia mostrada por las tropas americanas, al final del día el 70% de la ciudad estaba asegurada. Sin embargo, la mayoría de insurgentes se habían refugiado en el sur de la ciudad. Durante los siguientes cinco días, los combates se sucedieron y los insurgentes hicieron pagar con sangre cada centímetro de ciudad ganado por los aliados. Ráfagas de fuego de AK-47 y explosiones de todo tipo de explosivos caseros eran la tónica constante. El 15 de noviembre se había dado por conquistada la ciudad, aunque focos aislados de resistencia continuaron cobrándose bajas aliadas hasta el 23 de diciembre. Faluya, la ciudad de las mezquitas y refugio de la resistencia había sido prácticamente destruida. 
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Sin embargo poco duró el control americano sobre Faluya. Si bien la operación fue un éxito a pesar de ser la mayor batalla de Estados Unidos desde la Guerra de Vietnam, las tropas americanas abandonaron el área en enero de 2005. Por contra, el espíritu insurgente y extremista de Faluya no se doblegó y la ciudad recuperó su combatividad. En 2014, Faluya cayó rápidamente y con el beneplácito de gran parte de la población local, en las garras del Estado Islámico que desde entonces, ha mantenido la ciudad bajo su control sin apenas problemas. Por otro lado, la batalla causó un gran revuelo en occidente tras la difusión de varios videos en los que se podían apreciar a soldados americanos cometiendo acciones de dudosa legalidad. La batalla, que destruyó al menos 35.000 viviendas y se cobró miles de vidas, no fue el golpe de efecto estratégico que Estados Unidos había planeado y el conflicto continuó con su sangrienta tendencia. Irak en general, y la rivera del Eúfrates en particular, no volvería a ser jamás completamente pacificado.

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13 dic. 2015

El Conflicto de Reinosa

Uno de tantos episodios violentos que sacudieron la estabilidad nacional de España durante la década de los 80. A los sonados múltiples incidentes y disturbios en el astillero de Euskalduna en Bilbao, en las cuencas mineras asturianas, en los Altos Hornos de Sagunto o en el astillero de Naval Gijón entre otros, se sumó la conflictividad en las fábricas cántabras de Reinosa. En toda España, las protestas de trabajadores que no se resignaban a destrucciones masivas de empleo y a acabar con el medio de subsistencia de familias enteras, eran frecuentes. Estas reivindicaciones, acababan a menudo con enfrentamientos entre trabajadores y las fuerzas y cuerpos de seguridad del estado que tuvieron que emplearse a fondo, y en ocasiones por encima de los límites legales, durante toda la década de los 80. Sin embargo en Reinosa, la contundencia con la que las autoridades respondieron a las protestas hizo del conflicto, un episodio único que será recordado para siempre en las páginas de la historia de Cantabria y en las de la lucha sindical.

El conflicto de Reinosa de 1987
Fecha: primavera de 1987
Lugar: Reinosa (Cantabria)
Resultado: victoria gubernamental
Clave: contundencia de las fuerzas del orden

Grandes Batallas de la historia, El Conflicto de Reinosa 1987Tras años duros en la industria local, con diversas olas de despidos en varias grandes empresas, como las que afectaron a Cenemesa o Farga Casanova, se anunció un nuevo ERE en una de las mayores empresas de la zona, la siderúrgica Forjas y Aceros de Reinosa S.A. Esta empresa, preveía una reducción de plantilla de más de 450 trabajadores. Con la creciente conflictividad social, el ERE se vio como una amenaza directa al resto de los trabajadores. Reinosa era una ciudad que vivía de su industria y por tanto, no solo los trabajadores y sus familias dependían de ella, sino que multitud de comercios y establecimientos también lo hacían.
El 11 de marzo de 1987 se desatarían las hostilidades. Ante el conocimiento del ERE, el Comité de Empresa retuvo al expresidente del Consejo de Administración de Forjas y AcerosEnrique Antolín San Martín, quien había acudido a la empresa a recoger sus pertenencias tras ser nombrado consejero de Obras Públicas del Gobierno Vasco. Obreros y Guardia Civil se preparaban para la batalla que llegaría al día siguiente. Poco más de 350 guardias civiles trataron de rescatar a Enrique Antolín. 
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Los disturbios no tardaron en producirse, una lluvia de piedras recibió a los agentes, que fuertemente armados con fusiles Cetme, respondieron con pelotas de goma, botes de humo e incluso fuego real a las agresiones. Sin embargo, la superioridad numérica de los trabajadores, cifrados en varios miles, permitió sobrepasar las fuerzas desplegadas de la Guardia Civil hasta el punto de que muchos agentes tuvieron que rendirse. Los agentes fueron desarmados por los propios trabajadores que entregaron sus armas a la Policía Municipal. Muchos jóvenes estudiantes de Reinosa acudieron junto a los trabajadores. Escenas de padre e hijo compartiendo barricada, se hicieron frecuentes. La primera jornada de lucha dejó 68 heridos, 8 de ellos graves. Enrique Antolín San Martín fue liberado tras la intervención de un grupo reducido de agentes de la Unidad Especial de Intervención de la Guardia Civil.
Los trabajadores habían ganado el primer asalto, sin embargo los incidentes no acabarían ahí. El 1 de abril, el Ayuntamiento de Reinosa acordó reforzar las posiciones de la Guardia Civil en la zona, aumentándola a 430 agentes, 8 tanquetas y 1 helicóptero, sin embargo los refuerzos acabarían ascendiendo a 1.300 agentes, 21 tanquetas y 2 helicópteros.
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La primera quincena de abril fue de una violencia inusitada. Los trabajadores, cada vez más numerosos y de diversas empresas, realizaban concentraciones, cortes de carreteras y levantaban barricadas. Mientras, la Guardia Civil respondía sin miramientos con botes de humo, cargas, pelotazos y haciendo uso de sus tanquetas, todoterrenos y camiones blindados. La lista de heridos, cifrada en más de 100, resultaba alarmante. 
La violencia en el conflicto tuvo su clímax el día 16 de abril, cuando un trabajador sería ingresado en estado grave tras el lanzamiento de varios botes de humo en el garaje en el que estaba guarecido. El trabajador, Gonzalo Ruiz García, fallecería días después de los hechos. En los incidentes llegaron a participar más de 3.000 personas, generalizándose los disturbios en toda la localidad Cántabra de Reinosa. Una funeraria resultó incendiada tras el lanzamiento de un bote de humo. 
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Finalmente la muerte de Gonzalo Ruiz García, la reafirmación de la regulación de plantilla de Forjas y Aceros y el desgaste de un pueblo que llevaba más de un mes de auténtica guerra, hizo que el conflicto se fuese diluyendo.
La sombra y el recuerdo de la primavera de 1987, quedaría para siempre en la memoria de Reinosa y de sus habitantes. Nadie resultó condenado por la muerte de Gonzalo Ruíz García. A pesar del conflicto vivido, a pesar de dos huelgas generales en la comarca y a pesar de una multitudinaria manifestación convocada en Madrid en solidaridad con el pueblo cántabro, el expediente de regulación de empleo fue aprobado por la Dirección General de Trabajo.

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