17 dic. 2015

La Segunda Batalla de Faluya

Tras la invasión aliada de Irak encabezada por Estados Unidos en 2003 y la práctica inmediata caída del régimen de Sadam Husein, el país se había convertido en un inmenso campo de guerrilla en el que tanto islamistas radicales chiítas en el sur, como sunníes en el norte y centro, se enfrentaban a las fuerzas invasoras occidentales a la vez que llevaban a cabo un guerra sectaria entre ellos. El gobierno iraquí impuesto por Estados Unidos era incapaz de asegurar la estabilidad de la región y tanto Estados Unidos como Inglaterra estaban siendo sometidos a una gran sangría humana y económica. La insurgencia suní que puntualmente colaboraba con los restos del antiguo ejército de Sadam, era la fuerza que más daño estaba haciendo a las tropas aliadas. Un gran número de combatientes al servicio de Abu Musab al Zarqaui, ideólogo y arquitecto del futuro Estado Islámico, hicieron de la ciudad iraquí de Faluya, su feudo insurgente. A pesar de que el propio al Zarqaui abandonó previamente la ciudad junto a otros líderes insurgentes, cerca de 4.000 combatientes se prestaban a una batalla urbana que Estados Unidos no podía evitar, pues desarticular a la insurgencia suní era una de sus más altas prioridades. Faluya, la "Ciudad de las Mezquitas" de 300.000 habitantes y que había sido objeto de una fracasada ofensiva estadounidense meses antes, se preparaba para una nueva gran batalla.

Guerra: Segunda Guerral del Golfo / Guerra de Irak
Batalla: la Batalla de Faluya
Fecha: 7 de noviembre 2004 - 23 de diciembre 2004
Lugar: Faluya (Irak)
Resultado: Victoria aliada
Clave: superioridad de medios
Beligerantes
Bandera de los Estados Unidos Estados Unidos
Bandera de Irak Irak
Bandera del Reino Unido Reino Unido
Flag of the Ba'ath Party.svg Mujahideen Shura
Flag of al-Qaeda in Iraq.svg Al Qaeda en Irak
Bajas:
Aliados: 107 muertos y 633 heridos.
Insurgencia: 1.350 muertos y 1.500 prisioneros.

Grandes batallas de la historia. La segunda batalla de Faluya. Tras la deserción de las fuerzas iraquíes gubernamentales y el paso de muchos de ellos a la propia insurgenica, con las armas que Estados Unidos les había proporcionado, la resistencia islamista suní ganó aún más fuerza en la ciudad. Cuando el gobierno iraquí y el americano anunciaron la ofensiva sobre Faluya, la insurgencia comenzó a preparar las defensas de la ciudad. El ataque fue planeado con cuatro actores principales. El grueso de las fuerzas estaba formado por seis batallones estadounidenses, cuatro de marines y dos del ejército a los que había que sumarles un centenar de aeronaves entre aviones y helicópteros. Estas unidades estarían apoyadas por un regimiento británico, el "Black Watch", un batallón de élite de Peshmerga (soldados kurdos iraquíes, competentes y fiables) y cuatro batallones del Ejército Iraquí de creencias sunitas.
La insurgencia se preparó a conciencia para la batalla. Se cavaron trincheras a las afueras de la ciudad, se tapiaron los accesos a las azoteas de los edificios más altos y sobre todo, se instalaron un sin fin de trampas consistentes la mayoría en IEDs, explosivos que se detonaban al abrir una puerta, pisar una cuerda, accionar un interruptor o cualquier otra acción cotidiana. También se establecieron barricadas, nidos estratégicos de ametralladoras y se llevaron a cabo todo tipo de tácticas de guerrilla urbana. Los insurgentes se dividieron en guerrilleros, cuyo cometido era el de atacar y retirarse, y mártires, que no eran más que suicidas que tratarían de infringir el mayor daño a las tropas aliadas.
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Por su parte Estados Unidos también preparó bien la ofensiva. Mientras que las tropas norteamericanas llevarían el peso de la operación, los ingleses actuarían como cebo en el sur, haciendo creer a la insurgencia que el ataque sería allí, mientras que los Peshmerga ocuparían el hospital de la ciudad para hacer prisioneros heridos y los soldados iraquíes asegurarían las cerca de 200 mezquitas existentes en Faluya.
Tras lanzar octavillas sobre la ciudad haciendo que gran parte de los civiles la abandonasen en los días previos a la batalla, la ofensiva, que envolvía cerca de 15.000 soldados aliados, dio comienzo. El 5 de noviembre la ciudad se aisló completamente, reforzando puntos clave que impedían la llegada de refuerzos. A su vez, comenzaron bombardeos selectivos sobre posiciones estratégicas de la insurgencia. Al día siguiente, los Peshmerga ocuparon con éxito el hospital general de Faluya. El día 7, tras la pertinente distracción de las tropas inglesas en el sur, las fuerzas norteamericanas penetraban en la ciudad ocupando la estación de ferrocarril y los puentes sobre el Río Eúfrates. Al intentar penetrar en los barrios del norte de la ciudad, bastiones de la insurgencia, las tropas americanas fueron detenidas. La presencia de carros de combate aliados, el uso de drones y la caída de la noche que beneficiaba a los norteamericanos que poseían equipos de visión nocturna, permitió a las fuerzas americanas reiniciar el avance.
Los combates eran muy intensos y se llevaban a cabo calle por calle y casa por casa. El día 10 fue el más sangriento y se concentro en torno a la mezquita de Muhammadia donde decenas de insurgentes se habían hecho fuertes. Tras duros combates y una gran contundencia mostrada por las tropas americanas, al final del día el 70% de la ciudad estaba asegurada. Sin embargo, la mayoría de insurgentes se habían refugiado en el sur de la ciudad. Durante los siguientes cinco días, los combates se sucedieron y los insurgentes hicieron pagar con sangre cada centímetro de ciudad ganado por los aliados. Ráfagas de fuego de AK-47 y explosiones de todo tipo de explosivos caseros eran la tónica constante. El 15 de noviembre se había dado por conquistada la ciudad, aunque focos aislados de resistencia continuaron cobrándose bajas aliadas hasta el 23 de diciembre. Faluya, la ciudad de las mezquitas y refugio de la resistencia había sido prácticamente destruida. 
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Sin embargo poco duró el control americano sobre Faluya. Si bien la operación fue un éxito a pesar de ser la mayor batalla de Estados Unidos desde la Guerra de Vietnam, las tropas americanas abandonaron el área en enero de 2005. Por contra, el espíritu insurgente y extremista de Faluya no se doblegó y la ciudad recuperó su combatividad. En 2014, Faluya cayó rápidamente y con el beneplácito de gran parte de la población local, en las garras del Estado Islámico que desde entonces, ha mantenido la ciudad bajo su control sin apenas problemas. Por otro lado, la batalla causó un gran revuelo en occidente tras la difusión de varios videos en los que se podían apreciar a soldados americanos cometiendo acciones de dudosa legalidad. La batalla, que destruyó al menos 35.000 viviendas y se cobró miles de vidas, no fue el golpe de efecto estratégico que Estados Unidos había planeado y el conflicto continuó con su sangrienta tendencia. Irak en general, y la rivera del Eúfrates en particular, no volvería a ser jamás completamente pacificado.

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