13 dic. 2015

El Conflicto de Reinosa

Uno de tantos episodios violentos que sacudieron la estabilidad nacional de España durante la década de los 80. A los sonados múltiples incidentes y disturbios en el astillero de Euskalduna en Bilbao, en las cuencas mineras asturianas, en los Altos Hornos de Sagunto o en el astillero de Naval Gijón entre otros, se sumó la conflictividad en las fábricas cántabras de Reinosa. En toda España, las protestas de trabajadores que no se resignaban a destrucciones masivas de empleo y a acabar con el medio de subsistencia de familias enteras, eran frecuentes. Estas reivindicaciones, acababan a menudo con enfrentamientos entre trabajadores y las fuerzas y cuerpos de seguridad del estado que tuvieron que emplearse a fondo, y en ocasiones por encima de los límites legales, durante toda la década de los 80. Sin embargo en Reinosa, la contundencia con la que las autoridades respondieron a las protestas hizo del conflicto, un episodio único que será recordado para siempre en las páginas de la historia de Cantabria y en las de la lucha sindical.

El conflicto de Reinosa de 1987
Fecha: primavera de 1987
Lugar: Reinosa (Cantabria)
Resultado: victoria gubernamental
Clave: contundencia de las fuerzas del orden

Grandes Batallas de la historia, El Conflicto de Reinosa 1987Tras años duros en la industria local, con diversas olas de despidos en varias grandes empresas, como las que afectaron a Cenemesa o Farga Casanova, se anunció un nuevo ERE en una de las mayores empresas de la zona, la siderúrgica Forjas y Aceros de Reinosa S.A. Esta empresa, preveía una reducción de plantilla de más de 450 trabajadores. Con la creciente conflictividad social, el ERE se vio como una amenaza directa al resto de los trabajadores. Reinosa era una ciudad que vivía de su industria y por tanto, no solo los trabajadores y sus familias dependían de ella, sino que multitud de comercios y establecimientos también lo hacían.
El 11 de marzo de 1987 se desatarían las hostilidades. Ante el conocimiento del ERE, el Comité de Empresa retuvo al expresidente del Consejo de Administración de Forjas y AcerosEnrique Antolín San Martín, quien había acudido a la empresa a recoger sus pertenencias tras ser nombrado consejero de Obras Públicas del Gobierno Vasco. Obreros y Guardia Civil se preparaban para la batalla que llegaría al día siguiente. Poco más de 350 guardias civiles trataron de rescatar a Enrique Antolín. 
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Los disturbios no tardaron en producirse, una lluvia de piedras recibió a los agentes, que fuertemente armados con fusiles Cetme, respondieron con pelotas de goma, botes de humo e incluso fuego real a las agresiones. Sin embargo, la superioridad numérica de los trabajadores, cifrados en varios miles, permitió sobrepasar las fuerzas desplegadas de la Guardia Civil hasta el punto de que muchos agentes tuvieron que rendirse. Los agentes fueron desarmados por los propios trabajadores que entregaron sus armas a la Policía Municipal. Muchos jóvenes estudiantes de Reinosa acudieron junto a los trabajadores. Escenas de padre e hijo compartiendo barricada, se hicieron frecuentes. La primera jornada de lucha dejó 68 heridos, 8 de ellos graves. Enrique Antolín San Martín fue liberado tras la intervención de un grupo reducido de agentes de la Unidad Especial de Intervención de la Guardia Civil.
Los trabajadores habían ganado el primer asalto, sin embargo los incidentes no acabarían ahí. El 1 de abril, el Ayuntamiento de Reinosa acordó reforzar las posiciones de la Guardia Civil en la zona, aumentándola a 430 agentes, 8 tanquetas y 1 helicóptero, sin embargo los refuerzos acabarían ascendiendo a 1.300 agentes, 21 tanquetas y 2 helicópteros.
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La primera quincena de abril fue de una violencia inusitada. Los trabajadores, cada vez más numerosos y de diversas empresas, realizaban concentraciones, cortes de carreteras y levantaban barricadas. Mientras, la Guardia Civil respondía sin miramientos con botes de humo, cargas, pelotazos y haciendo uso de sus tanquetas, todoterrenos y camiones blindados. La lista de heridos, cifrada en más de 100, resultaba alarmante. 
La violencia en el conflicto tuvo su clímax el día 16 de abril, cuando un trabajador sería ingresado en estado grave tras el lanzamiento de varios botes de humo en el garaje en el que estaba guarecido. El trabajador, Gonzalo Ruiz García, fallecería días después de los hechos. En los incidentes llegaron a participar más de 3.000 personas, generalizándose los disturbios en toda la localidad Cántabra de Reinosa. Una funeraria resultó incendiada tras el lanzamiento de un bote de humo. 
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Finalmente la muerte de Gonzalo Ruiz García, la reafirmación de la regulación de plantilla de Forjas y Aceros y el desgaste de un pueblo que llevaba más de un mes de auténtica guerra, hizo que el conflicto se fuese diluyendo.
La sombra y el recuerdo de la primavera de 1987, quedaría para siempre en la memoria de Reinosa y de sus habitantes. Nadie resultó condenado por la muerte de Gonzalo Ruíz García. A pesar del conflicto vivido, a pesar de dos huelgas generales en la comarca y a pesar de una multitudinaria manifestación convocada en Madrid en solidaridad con el pueblo cántabro, el expediente de regulación de empleo fue aprobado por la Dirección General de Trabajo.

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