29 jun. 2012

El Sitio de Malta de 1565 (Gran Sitio de Malta)

Grandes Batallas de la historia, el Sitio de Malta (Gran Sitio de Malta). Europa está inmersa en una serie de conflictos militares en los que la religión juega un papel muy importante. Por un lado, en el norte y centro de Europa, protestantes se enfrentan a católicos, mientras que el control del Mediterráneo, está siendo  disputado por islamistas (bereberes e Imperio Otomano, y católicos, entre los que destaca el Imperio Español. Centrados en esta última disputa, el Imperio Otomano, se ha convertido en una gran potencia capaz de hacer frente al todopoderoso Imperio Español y tiene un gran objetivo, la pequeña isla de Malta situada en un lugar estratégico vital para controlar las rutas comerciales tanto entre Italia y el Norte de África como entre la zona oriental del Mar Mediterráneo y la Occidental. Malta, bajo dominio cristiano, está defendida por los Caballeros de la Orden de Malta, quienes ocuparon la isla con el beneplácito del rey de España a cambio de un pago simbólico que consistía en un halcón y una misa anual el Día de Todos los Santos. En 1551 un corsario llamado Dragut y un almirante turco de nombre Sinán realizaron una serie de ataques con éxito a Malta y a Trípoli. Estos ataques hicieron que se construyesen en Malta 3 grandes fuertes para defender la isla. No obstante entre el fructífero ataque a Malta y Trípoli, y una gran derrota de la armada española en la Batalla de Djerba en 1560 a manos de los turcos, hicieron que en Constantinopla, capital del Imperio Otomano, se planease pronto un ataque definitivo contra la estratégica Isla de Malta.

Guerra: Disputa por el control del Mediterráneo
Batalla: El Sitio de Malta. (Gran Sitio de Malta).
Fecha: 18 de Mayo - 11 de Septiembre de 1565.
Lugar: Malta.
Resultado: Victoria cristiana.
Clave: Resistencia y refuerzos desde Sicilia
Beligerantes
Ottoman Navy1453-1789.svg Imperio OtomanoFlag of the Sovereign Military Order of Malta.svg Caballeros Hospitalarios
Flag of New Spain.svg Imperio Español
Bajas: 
Otomanas: 25.000 muertos.
Cristianas: 2.500 soldados y 7.000 civiles muertos.

A principios de 1565 el Gran Maestre de la Orden de Caballeros de Malta, Jean Parisot de la Valette, recibió noticias de sus espías en Constantinopla, una gran fuerza turca llegaría a Malta en apenas unos meses. No obstante el maestre pensó que las hordas otomanas llegarían en Junio como muy pronto cuando en realidad a mediados de Mayo ya se avistaron las primeras embarcaciones turcasd desde costas maltesas. Es por esto que la provisiones de víveres, las defensas preparadas y los hombres reclutados no eran los idóneos para la magnitud de la batalla. Las tropas cristianas apenas contaban con 7.000 hombres incluídos los esclavos reclutados para la ocasión. El núcleo de este ejército lo componían los cerca de 1.000 hombres que sumaban entre soldados profesionales españoles y caballeros de la orden de Malta. El resto eran esclavos, o hombres reclutados para la ocasión en Malta, Italia y Grecia principalmente. Por su parte, el Imperio Otomano reunió una gran flota naval, flota digna de una de las más grandes batallas de la historia. En total, el Imperio Otomano envió al que iba a ser el Gran Sitio de Malta a 193 embarcaciones, la mayor parte de ella galeras, en las que embarcaron en torno a 30.000 hombres llegados de todos los rincones del Imperio Otomano. La élite de estos hombres la constituían 5.000 jenízaros turcos, y 5.000 cipayos (soldados de caballería). Además la flota otomana contaba con una buena dosis de artillería compuesta por un total de 64 piezas. Todo hacían apuntaba hacia una aplastante victoria islámica, pero las tropas cristianas no se rendirían tan pronto.
Sitio-de-malta-1565
Los otomanos llegaron a Malta con los primeros rayos de sol del día 18 de Mayo. Tras echar anclas, decidieron que lo mejor sería atacar primero el fuerte de San Telmo, uno de los 3 grandes fuertes creados tras el ataque de 1551. Los turcos estaban convencidos de que el fuerte no resistiría mas de 3 o 4 días ya que apenas estaba defendido por una fuerza pequeña, entre 500 y 600 hombres. Para los cristianos aguantar el mayor tiempo posible era vital, ya que el Virrey de Sicilia había prometido refuerzos. Las hostilidades, y por tanto el Gran Sitio de Malta, comenzó el 24 de Mayo, la estrategia de los otomanos era bombardear constantemente el fuerte de San Telmo hasta que los ocupantes se rindiesen. Una semana después de dar comienzo la batalla, ya por encima del tiempo que los turcos habían pronosticado el fuerte era un amasijo de escombros pero los ocupantes no se rendían. Para los caballeros, no luchar fuera del fuerte era un acto de cobardía pero Jean de la Valette no les permitió hacerlo hasta que llegasen los refuerzos sicilianos. Aprovisionados de noche desde el gran puerto de Malta, los sitiados aguantaron con uñas y dientes un mes, hasta que la plaza fue rendida y la mayor parte de sus defensores asesinados. Para los otomanos tomar aquella plaza fue extremadamente costoso. Tanto que las bajas ascendieron a 6.000 hombres entre los cuales se hallaba Drogut, el general de la flota otomana. Ademas de esos 6.000 muchos eran jenízaros, las tropas de élite antes mencionadas, unas tropas irremplazables.
Sitio-de-malta-1565
Una pequeña parte de los refuerzos cristianos llegaron el 28 de Junio, casi 1.000 hombres, algo que elevó mucho la moral de la tropa, pero por poco tiempo. Los turcos planeaban un nuevo ataque, esta vez en vez de concentrar las tropas en un solo punto, dividirían sus fuerzas. Afortunadamente para el banco cristiano un desertor turco avisó de los planes otomanos. Estos planeaban un desembarco en el gran puerto a la par que un ataque terrestre contra los 2 fuertes que aún quedaban en pié. Jean de la Valette mandó construir empalizadas y puestos de baterías reforzadas para rechazar un ataque que a pesar de realizarse en una clara superioridad numérica no hizo mella en los defensores en ninguno de los 3 puntos atacados. El 7 de Agosto los otomanos volvieron a la carga con un nuevo ataque simultáneo en dos posiciones precedido del mayor bombardeo continuo conocido hasta entonces. Los ataques se dirigieron contra el fuerte de San Miguel y contra la propia ciudad de Birgu en la que penetraron. El propio Jean de la Valette combatió en primera línea. Todo parecía perdido para los defensores cuando la caballería cristiana que venía de atacar la retaguardia turca y el hospital de campaña, hizo acto de presencia haciendo retroceder a las huestes otomanas. Una vez más un gran ataque de los turcos había sido rechazado. Sin embargo no todo eran buenas noticias, este ataque no había sido el último.
Sitio-de-malta-1565
Tras el ataque fallido, los turcos retomaron los bombardeos y atacaron de nuevo el 19 de Agosto con un resultado parecido. Los turcos volvieron a superar las murallas de la ciudad de Birgu, principal ciudad de la isla, pero sus esfuerzo fueron insuficientes ya que el propio Jean de la Valette en primera línea y sus mejores hombres consiguieron rechazarlos de nuevo a pesar de las malas condiciones en la que se encontraban ya los sitiados.  A partir de ahí la moral de los turcos se desmoronó y tan solo intentaron unos tímidos ataques más que fueron realizados en vano gracias a la astucia y arrojo de los defensores. El 7 de Semptiembre, 9.600 hombres reclutados por el Virrey de Sicilia desembarcaron en Malta lo que hizo a los turcos emprender su retirada. No obstante, el aviso de un desertor alertó a los turcos de que los refuerzos no eran tan numerosos como realmente eran y los otomanos planearon un nuevo ataque general que fue dispersado por los cuadros españoles de picas y arcabuces, muy temidos por los turcos. El 12 de Septiembre los otomanos se marcharían de la isla, el Gran Sitio de Malta había finalizado contra todo pronóstico con victoria cristiana.
La victoria en el Gran Sitio de Malta trajo consigo el frenazo de la expansión del Imperio Otomano por el Mediterráneo y dio un golpe duro a dicho ejército ya que muchas de las bajas sufridas durante la batalla correspondían a jenízaros y cipayos, unidades de élite irremplazables.

Sitio-de-malta-1565

Sitio-de-malta-1565

Sitio-de-malta-1565

Sitio-de-malta-1565

Sitio-de-malta-1565

Sitio-de-malta-1565

 Jean de la Valette
Sitio-de-malta-1565
 La Valeta
Sitio-de-malta-1565
Galera otomana
Sitio-de-malta-1565
Share:

8 jun. 2012

La Batalla de los Campos Catalaunicos

Grandes Batallas de la historia. La Batalla de los Campos Cataláunicos. Atila, rey de los Hunos tiene atemorizada a toda Europa y sueña con acabar con el ya decadente Imperio Romano de occidente, que se desmorona a marchas forzadas. Hasta la Europa Occidental, llegaban noticias del este en las que se hablaba de lo despiadadas que eran las hordas hunas, que lideradas por Atila el Huno no tenían ningún tipo de clemencia con sus enemigos. Los pueblos europeos tenían dos opciones, o bien buscaban la protección de Roma o bien se unían a la sanguinaria expansión de Atila enviando hombres y tributos.
Atila el Huno, decidió con la excusa de expulsar a los visigodos de la Galia, ocuparla. Roma, que no era ni la sombra del gran imperio que había sido siglos atrás, se tiene que encomendar a Flavio Aecio, un gran general que era capaz de mantener el orden y la disciplina en aquella Roma ingobernable. Aecio recibió el apodo de "el último romano", y traería a Roma sus últimos momentos de gloria. La batalla por la Galia se desarrollaría cerca de Châlons entre los hunos, Roma y los respectivos aliados de cada uno. La Batalla de los Campos Catalaúnicos

Guerra: Invasión de los Hunos.
Batalla: Batalla de los Campos Catalaúnicos.
Fecha: 20 de Junio - 451.
Lugar: Cerca de Châlons-en-Champagne.
Resultado: Victoria del Imperio Romano de Occidente.
Beligerantes
Imperio Romano de Occidente
Visigodos
Francos
Alanos
Burgundios
Sármatas
Hunos
Ostrogodos
Gépidos
Hérulos
Turingios
Bajas desconocidas.

El ejército romano comandado por Flavio Aecio estaba compuesto por una masa de entre 40.000 y 50.000 hombres. A pesar de la fama del ejército romano, este ya no era tan efectivo como antaño, las pagas llegaban tarde mal y nunca, la gloria del Imperio por la que tantos hombres daban su vida ya ni existía, y además las pulidas técnicas y la superioridad tecnológica que ostentaba el Imperio Romano siglos atrás comenzaba a quedarse desfasada fruto de una nula preocupación por la innovación. Por su parte, el ejército de Atila contaba con una fuerza de cerca de 60.000 hombres de los que 40.000 eran hunos  que aún no conocían la derrota en una gran batalla.
El 20 de Junio del año 451, Atila " el Azote de Dios" y Aecio "El último romano" desplegaron sus ejércitos sabedores de la importancia histórica de aquella cita. Atila como era costumbre acudió a sus chamanes para conocer el pronóstico de la batalla, pero aunque los chamanes le dijeron que aquella iba a ser la única derrota de su vida, Atila deseoso de luchar desoyó los consejos de estos. 
Por otra parte Aecio no confiaba mucho en las tropas alanas "aliadas de Roma", por lo que dispuso a los alanos entre las tropas romanas, y los visigodos con el rey Teodorico al frente, en el que sí confiaba ciegamente. De esta forma los alanos deberían combatir aunque solo fuese por la presión de sus aliados. Además los romanos ocuparon una pequeña colina desde la que se dominaba el campo de batalla.
batalla-campos-catalaunicos
Para minimizar el impacto de las cargas de caballería de los hunos, Aecio se preocupó mucho por preparar el terreno de la forma más irregular posible. Atila, buen estratega militar dispuso a la élite de los hunos (sus mejores tropas) en el centro de la formación, y atacó a los alanos para intentar hacerles huír y romper la formación romana en dos. Para evitar los auxilios entre las distintas partes de la formación, Atila mandó a la caballería a luchar contra las tropas de Aecio y a los Ostrogodos a luchar contra los Visigodos de Teodorico con resultado dispar. La caballería que atacaba a los romanos, tuvo que desmontar y atacar a pié, debido a las excavaciones que habían hecho los romanos en el campo de batalla que impedían el paso de los caballos. Los soldados de caballería eran muy efectivos en sus caballos pero bastante inferiores en combates a pié respecto a los soldados de infantería. Es por eso que los romanos soportaron la carga sin mayores problemas.
Sin embargo la carga de los ostrogodos sobre los visigodos fue terrible y la lucha muy encarnizada. Los visigodos mantenían su posición a duras penas, con el rey Teodorico luchando y aguantando en primera línea junto a su hijo. 
Por último en el centro, los alanos para sorpresa de todos, aguantaron valientemente las embestidas de los Hunos a pesar de estar formadas sus tropas mayoritariamente por arqueros. Aunque inevitablemente poco a poco los alanos cedían terreno, sus filas no se descompusieron, y la retirada que habían predicho los hunos, no se cumplió.
batalla-campos-catalaunicos
El mayor traspiés para el bando de Aecio en la Batalla de los Campos Cataláunicos se produjo en plena contienda en el lado visigodo donde como ya hemos dicho, su rey Teodorico combatía en primera línea, aguantando al límite de sus fuerzas. Teodorico fue abatido, recibiendo un flechazo en su espalda, por lo que se cree que fue un flechazo de sus propias tropas. Pero las huestes visigodas no se descompusieron ante la muerte de su rey, y Turismundo, hijo del monarca fallecido, fue coronado rey en plena batalla. Este hecho dio alas a los visigodos que guiados por su nuevo rey y con fuerzas renovadas cargaron violentamente contra sus enemigos justo cuando sus compañeros alanos comenzaban a flojear en el centro. La batalla había cambiado de signo, las tropas de Atila se veían acosadas por los visigodos por un lado y muy deterioradas en el otro, fruto de los constantes ataques fallidos sobre las filas romanas. Atila consciente de la situación y temeroso de verse rodeado ordenó una retirada general y lo dispuso todo para quemarse antes que dejarse capturar, pero contra todo pronóstico Aecio no dio la orden de ataque contra las tropas restantes de Artila para que los visigodos no se hiciesen demasiado poderosos y pudiesen volverse contra Roma. Gracias a esto Atila, rey de los Hunos, el llamado Azote de Dios y Rey de reyes pudo escapar a Germania para reatacar a Roma. Un gran error por parte de Aecio que a pesar de todo había logrado una brillante victoria en la Batalla de los Campos Cataláunicos.

atila-rey-de-los-hunos
 Atila el Huno
Flavio Aecio, general romano
batalla-campos-catalaunicos

batalla-campos-catalaunicos

batalla-campos-catalaunicos
Share:

5 jun. 2012

La Batalla de Nördlingen

En el repaso a las grandes batallas de la historia y a las grandes victorias de los Tercios Españoles no podíamos olvidarnos del episodio librado en Nördligen en 1634. La Batalla de Nördlingen pertenece a la Guerra de los 30 años. Con una Europa infestada de enemigos, franceses, holandeses, suecos, ingleses etc. la única manera que tenía España de enviar tropas al centro de Europa y Flandes era mandándolas por mar a Génova y de allí a las diferentes posiciones dependiendo de la necesidad de la contienda. En uno de esos viajes se encontraba las tropas de Fernando de Austria quien dejaba Milán atrás y cruzaba los alpes con 12.000 hombres que continuamente se iban viendo reforzados por las prestaciones de los diferentes aliados de España, especialmente de la caballería ligera croata. El núcleo de estas fuerzas lo componían dos Tercios Españoles muy veteranos, el Tercio de Idiáquez y el Tercio de Fuenclara, que se veían reforzados inmediatamente por 4 tercios napolitanos y 3 lombardos, en total, sumando las demás unidades que componían el ejército, el ejército llegó a tener un tamaño entorno a 30.000 hombres. Este gran ejército acudió a reforzar el Sitio de Nördligen realizado por tropas de Fernando de Hungría aliado de España que se enfrentaban a 600 protestantes. Para auxiliar a estos últimos se formó un gran ejército protestante de 25.600 hombres, 9.300 de ellos soldados de caballería y 54 cañones. El encuentro entre ambas fuerzas era inevitable.

Guerra: Guerra de los Treinta Años.
Batalla: La Batalla de Nördlingen.
Fecha: 6 y 7 de Septiembre de 1634.
Lugar: Nördlingen, Alemania.
Resultado. Victoria española.
Clave: Infravaloración y precipitación protestante.
Beligerantes
Sweden-Flag-1562.svg Suecia
Flag of Saxony.svg Sajonia
Flag of New Spain.svg Imperio Español
Bandera de Sacro Imperio Romano Germánico Sacro Imperio Romano Germánico

Bajas:
Suecia - Sajonia: 6.000 muertos/heridos y 8.000 capturados, 4.000 carros, y 80 banderas.
Imperio Español - Sacro Imperio Germánico: 2.400 muertos/heridos.

Las pocas tropas protestantes sitiadas en el interior de la ciudad de Nördlingen aguantaban el sitio por la buena fortificación que poseía la ciudad lo que hacía una temeridad atacar a las tropas protestantes que se situaban al otro lado de la ciudad dispuestas a levantar el sitio con Nördlingen a la espalda. Por lo tanto, las tropas hispano-imperiales decidieron abortar los planes de ataque y aguardar la embestida protestante que pronto llegó. A pesar de ser levemente inferiores en números, suecos y sajones (es decir el bando protestante) decidieron lanzarse al ataque confiados en la supuesta poca calidad de las fuerzas imperiales y pensando que sería una victoria relativamente fácil. En un principio el plan parecía salir bien, el repentino ataque consiguió sorprender a las fuerzas imperiales quienes no esperaban tal batalla de manera tan temprana.
batalla-nordlingen-tercios-españoles
Ante el ataque, las fuerzas imperiales decidieron dividir sus fuerzas por un lado estarían las tropas españolas con Tercios muy veteranos y de una calidad excepcional y por el otro las demás tropas, en las destacaban las alemanas negativamente puesto que aunque de mando veterano, eran tropas muy inexpertas. Los primeros combates se desarrollaron en torno a una colina que dominaba el campo de batalla llamada Albuch en el que tropas imperiales habían establecido una fuerte posición. Los suecos que eran unidades de muy buena calidad y famosos por su ataque combinado de infantería y caballería intentaron tomarla durante todo el 6 de Septiembre y consiguiéndolo al caer la noche tras duros combates en los que destacaron las tropas italianas por un bando y los formidables soldados suecos por el otro. Puesto que esta era una posición dominante enseguida ambos ejércitos se dieron cuenta de que era la clave de la batalla y a la mañana siguiente las tropas imperiales se propusieron recuperarlo. Para tal misión se destinó una fuerza en cuya primera fila se situaron dos regimientos de alemanes y el efectivo Tercio italiano de Toralto mientras que en segunda línea se hallaba el formidable Tercio español de Idiáquez. 
batalla-nordlingen-tercios-españoles
Ante el comienzo del avance imperial, los suecos lanzaron un gran carga de caballería que hizo huir a todos los alemanes de primera línea, pero el Tercio de Toralto aguantó y consiguió reternerlos hasta que llegó la caballería para contrarrestar la carga. El contraataque sueco fue detenido en seco. Ante esto los suecos lanzaron una nueva carga con lo mejor de su caballería pesada, el Regimiento de élite Amarillo, pero nuevamente el Tercio de Toralto aguantó escudándose en sus picas y rechazó el ataque. Con la moral alta llegó por fin el turno del Tercio de Idiáquez que compuesto por los mejores soldados del mundo iniciaron un ataque combinado de salvas y picas que no tuvo rival. Eran prácticamente imparable y a las 7 de la mañana ya se había hecho con la preciada cima de la colina causando además numerosas bajas entre los suecos que intentaron volver a atacar para recuperar la colina y que nuevamente se llevaron un serio correctivo de los veteranos españoles. La táctica de los españoles era clara, sus mosqueteros disparaban por turnos, siendo más efectivos ya que los suecos disparaban tres filas a la vez, y cuando hacían eso los españoles se agachaban de forma sincronizada y esquivaban gran parte de los disparos.
batalla-nordlingen-tercios-españoles
A partir de entonces, lo suecos comenzaron a lanzar ataques sin parar a la colina y todos eran rechazados por los Tercios Españoles que eventualmente se veían reforzados por cargas de la cabellería. En total 15 ataques rechazaron sin apenas sufrir bajas de consideración y mermando y sobre todo agotando al enemigo. Tras estos 15 ataques y con los protestantes ya extenuados, los Tercios Españoles pasaron al ataque. Colina abajo cargaron como era costumbre en silencio, gritando solo al aproximarse mucho al enemigo ¡Santiago y cierra España! Los suecos y sajones comenzaron a ceder terreno rápidamente y pronto aquello se convirtió en una desbandada. Una última reorganización y carga de caballería sueca tuvo lugar sin éxito. Todo el ejército protestante se batía ya en retirada y entonces la caballería croata, experta en estas situaciones, entró en escena galopando a la caza de los desorganizados enemigos que no tuvieron otra que abandonar el campo de batalla por la vía rápida. Suecia dejó de ser con esta derrota una potencia militar, puesto que la mayor parte de su ejército había sido derrotado y el mito de invencibilidad de sus soldados había quedado en entredicho.

batalla-nordlingen-tercios-españoles

batalla-nordlingen-tercios-españoles
Share: