9 abr. 2012

El Asedio de Numancia

Los romanos avanzan muy poco a poco por la Península Ibérica manteniendo una dura pugna con las tribus celtíberas residentes en la zona. Roma quiere anexionar de una vez por todas la que será la provincia de Hispania. En el 153 a.C. comienzan las guerra celtíberas en las que Roma pretende acabar con la amenaza de vacceos y celtíberos. Para ello existe un plaza vital muy bien fortificada y que representa la resistencia celtíbera, hablamos de la hoy en día extinta ciudad de Numancia. 
Tras una serie de fracasos militares entre los que destaca una derrota del cónsul romano Nobilior en la que un elefante romano que cargó contra sus propias tropas dio alas a las fuerzas numantinas para acabar con los romanos, Roma reunió un gran ejercito compuesto por 60.000 hombres que marcharía a Numancia por una larga ruta que evitase las emboscadas y permitiese arrasar las tierras de los vacceos con el fin de que no auxiliasen a la ciudad. Los romanos avanzaban de noche para evitar el intenso calor castellano y tras casi 4 meses de marcha llegaron a las puertas de Numancia que se encontraba a 9 Km. de la actual Soria. La ciudad se hallaba en un punto estratégico en un alto y desde el cual se dominaba la confluencia de los ríos Tera y Duero. La ciudad podía albergar a 8.000 personas de los que tan sólo la mitad eran guerreros. No obstante Escipión a cargo de las tropas romanas decidió sitiarla en vez de asaltarla temeroso de la poca fiabilidad de parte de sus tropas que eran aliados celtíberos.

Guerra: Conquista de Hispania, Guerras Celtíberas.
Batalla: Asedio de Numancia.
Fecha: 133 a.C.
Lugar: Numancia, Soria, España.
Resultado: Victoria romana.
Clave: Superioridad numérica romana y decision de sitiar la ciudad en vez de asaltarla.
Beligerantes
República RomanaNumancia

Para sitiar la ciudad los romanos pronto recurrieron a sus técnicas habituales, en un día levantaron una gran empalizada que servía como muralla de 4 Km. de largo y cavaron un foso que la protegiese de medio metro para tal obra se utilizaron más de 16.000 estacas. Pero esta no era la gran obra, era sólo una protección que permitiese crear una verdadera muralla mucho más sólida y resistente. La verdad que esta empalizada fue clave ya que en cuanto los numantinos vieron que empezaba a contruirse pronto organizaron ataques contra ella no obstante sin éxito. La nueva muralla estaba compuesta por piedra y tierra y contaba con 4 metros de espesor y 3 de altura y su longitud superaba los 9 Km. estando defendida cada 33 metros por una torreta de 4 pisos y 5 metros de altura. En total había en torno a 300 torres. En aquella torres se instaló la artillería que impediría cualquier intento de escapar de la ciudad, una gran cantidad de catapultas que con un alcance de 300 metros custodiaban bien la nueva fortificación romana. Los 60.000 soldados que servían a Roma de los cuales tan sólo 10.000 eran legionarios romanos se distribuyeron en 4 campamentos.
Si se veían movimientos por parte numantina, la comunicación de una parte de la muralla a otra (recordemos la gran longitud de esta) se hacía mediante pequeñas hogueras si era de noche o mediante banderas de diferentes colores si era de día. En cuanto una sección tenía problemas pedía por esos medios auxilio al resto de las fuerzas que rápidamente acudían para que ningún ataque pudiese fructificar. Incluso se construyeron diques para continuar la muralla en los cauces de los ríos. De los 60.000 soldados romanos 20.000 defendían la muralla, 10.000 ejercían como fuerza móvil de apoyo inmediato y el resto constituían la reserva por si las cosas fuesen mal. Debido a la falta de arqueros la situación militar de Numancia era muy desfavorable, su única salvación sería una batalla a campo abierto pero Escipión a sabiendas de que eso no le convenía lo rechazó una y otra vez. Lo único que podía hacer Numancia era que alguno de sus hombres pidiese ayuda. Ahí entra la figura de Retógenes Caraunios quien junto con 10 hombres se las arregló para escabullirse y cruzar de noche las filas enemigas con el fin de llegar a tierra de los Vacceos y pedir ayuda, pero ante la amenaza de las represalias romanas ninguna ciudad amiga aceptó el requerimiento excepto Lutia que envió una fuerza de apenas 400 guerreros. Escipión al conocer esta pequeña ayuda exigió a la ciudad al entrega de tales voluntarios y les amputó a todos la mano derecha.
A los numantinos no les quedaba ya esperanza alguna, los suministros comenzaban a escasear y la vida en la ciudad era ya más que precaria. La amenaza de la inanición sobrevolaba la urbe y apenas existía esperanza alguna para los sitiados, las murallas romanas eran infranqueables y no habia rincón del que sacar víveres. Los numantinos comenzaron las negociaciones para rendirse ante Roma pero Escipión solo aceptaría una rendición incondicional. Numancia no estaba dispuesta a tal humillación y continuaron aguantando. El canibalismo comenzó a ser una realidad, en un principio los habitantes se comían a los muertos y más tarde harían lo propio con los más débiles. Esta situación era insostenible para muchos y para no caer deshonrados, muchos numantinos comenzaron a suicidarse junto con sus familias e incluso quemando sus casas. El tiempo de asedio alcanzaba ya los 10 meses y en la ciudad sólo quedaban aquellos que eran lo suficientemente fuertes como para no haber muerto ya pero que no tenían el suficiente coraje como para suicidarse. Estos últimos abrieron las puertas de la ciudad y se rindieron.
Escipión se sorprendió mucho al ver el estado en el que se encontraba la ciudad pues todo lo que quedaba allí era muerte y desolación pero en los supervivientes se notaba aún con el odio digno del mayor enemigo hacia los legionarios. Los supervivientes fueron todos vendidos como esclavos y unos pocos viajaron a Roma para hacer un desfile conmemorativo de la toma de la ciudad. Numancia quedó custodiada por romanos y fue quemada para borrar de la memoria aquel punto que fue un gran quebradero de cabeza para los romanos durante tantos años. No obstante la caída de Numancia no fue el final de la guerra entre romanos y autóctonos, los romanos tardarían aún más de 100 años en conquistar la Península Ibérica, hasta el 19 a.C.


Recreación de las torretas romanas
Recreación de la ciudad
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3 comentarios :

  1. Siempre es ilustrativo visitar emplazamientos como el yacimiento de Numancia que nos ayudan a conservar nuestra historia. Un saludo.

    http://nuestraotrahistoria.blogspot.com.es/2012/03/ciudad-centibero-romana-de-numancia.html

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  2. Podrías subir la batalla de Puebla 5 de mayo... Te lo agradecería

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  3. Increible las tacticas romanas estaban muy bien pensadas ,me gusto es muy interesante auque casi todas esta ya las conosia me paresieron muy interesantes,

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