Grandes batallas de la historia. El milagro de Empel. Nos encontramos en el mayor matadero de Europa
del momento, un pequeño territorio en el que se decide el futuro del continente.
España como gran potencia mundial guerrea con todas las potencias europeas por
todo el mundo pero es en Flandes donde los combates son más salvajes y donde se
desarrollan en peores condiciones, sobre todo por el frío del norte del
continente Europeo. El imperio español gasta gran parte del oro americano en
estas guerras que hasta ahora han dado sus frutos, pero ¿A un precio excesivo?
En la isla de Bommel,
situada entre los ríos Mosa y Waal, los soldados del Tercio Viejo en clara
inferioridad han quedado sitiados por las tropas del Almirante Holak que habían
abierto el dique del río Mosa para aislar a los españoles. Estos no tienen
escapatoria, pero 5.000 soldados de una de las mejores unidades de infantería
si no la mejor de la historia, no venderá tan barata su piel, no obstante a los Tercios Españoles esta vez les va a hacer falta un milagro, el Milagro de Empel.
Guerra:
Guerra de los 80 años.
Batalla:
El Milagro de Empel (Batalla de Empel).
Fecha:
8 de Diciembre de 1585.
Lugar:
Isla de Bommel, Flandes.
Victoria:
Imperio español.
Clave: Congelación
de la capa superficial del agua.
| Beligerantes | |||
|---|---|---|---|
Bajas: Desconocidas por
ambos bandos.
Los soldados del Tercio
Viejo estaban a merced de la artillería de la flota enemiga, apenas tenían víveres
ni ropa seca con la que combatir el frío, estaba claro que en aquella dichosa
isla, las fuerzas españolas no aguantarían mucho. No obstante el almirante
Holak que conocía bien a los españoles no quería bajas innecesarias por lo que
a pesar de la precaria situación de los sitiados, este les ofrecería una
honrosa rendición. La respuesta del Maestre de Campo Bobadilla al cargo
de los soldados españoles fue clara: «Los infantes españoles prefieren la muerte a la
deshonra. Ya hablaremos de capitulación después de muertos». Esta insolencia
a los ojos de Holak hizo que su orden inmediata fuera abrir un segundo dique e
inundar aun más la zona. Los españoles se retiraron al lugar que aun permanecía
sobre el mar, una pequeña colina llamada la colina de Empel.

Sin apenas esperanza y con la imposibilidad de
su auxilio, el Tercio Viejo ya se preparaba para lo peor pues la mayoría de las
pocas provisiones que les quedaban tuvieron que ser abandonadas a su suerte
ante la violencia con la que se precipitó el agua sobre la isla. Tras este
episodio y con el tercio dispuesto a aguantar cuanto se viniese encima, un
soldado cavando una trinchera se topó con algo duro. Era una imagen flamenca de
la Virgen de la Inmaculada Concepción. Los soldados del tercio eran muy católicos,
y enseguida se tomaron el hallazgo como una señal divina. La imagen se dispuso
en un altar improvisado y los soldados se encomendaron a ella para que les
ayudase en la batalla. Bobadilla para arengar a sus soldados en plena adoración
se dirigió a ellos y dijo: "¡Soldados! El hambre y el frío nos
llevan a la derrota, pero la Virgen Inmaculada viene a salvarnos. ¿Queréis que
se quemen las banderas, que se inutilice la artillería y que abordemos esta
noche las galeras enemigas?" "¡Si queremos!".
Esto ocurre un día antes de que el enemigo tenga pensado atacar.
El día 8 seria el día del ataque final pero, en la madrugada del día 7 al 8 un frío
inusual acompañado de un viento huracanado, convierte en hielo la superficie
del cauce del Mosa de tal forma que se podía caminar sobre él. Los soldados
entonces vieron su oportunidad y marcharon sobre el hielo hacia la flota
enemiga que no se esperaba un ataque total. Los combates fueron impecables para
los españoles. Rebeldes y mas rebeldes morían, con una fiereza bestial los
tercios acuchillaban y disparaban a todo aquel que se pusiese por delante, la
sed de venganza acumulada por el asedio hacia que cualquier posible respuesta
de los soldados holandeses fuese en vano. En el fuerte holandés situado a la
orilla del río Mosa reinaba el desconcierto y el temor al ver que sus barcos
estaban siendo destruidos. Finalmente los tercios de apodaron de numerosas
armas, prisioneros, y de todos los barcos no destruidos. El Milagro de Empel se estaba gestando.
No obstante la venganza no estaría completa hasta que acabasen con
el fuerte, cosa que con la moral por los aires de un tercio es muy fácil que
ocurra. Esa misma madrugada el tercio recompuso su formación y marchó hacia el
fuerte donde se encontraba la artillería que tan precaria había hecho la situación
de los tercios durante el sitio. El Tercio Viejo lleno de rabia e ira cargó contra el fuerte que fue tomado en muy poco tiempo, los rebeldes holandeses
eran incapaces de parar a los cuadros de arcabuceros y piqueros españoles. La
desbandada holandesa fue total en cuanto el fuerte cayó en manos españolas,
entre los que huían se encontraba el almirante Holak dejando dos frases para la
historia:
"Tal parece que Dios es español al obrar,
para mí, tan grande milagro"
"cinco mil españoles que
eran a la vez cinco mil infantes, y cinco mil caballos ligeros y cinco mil
gastadores y cinco mil diablos"
La virgen de la Inmaculada Concepción fue tomada desde aquel
día como patrona de los tercios y hoy en día es la patrona de la infantería
española.
La patrona de los tercios: La virgen de la Inmaculada Concepción
Soldados de los tercios




Grandioso blog. La verdad es que tiene s una forma muy amena de contar las batallas. Sin duda pasare mas por aquí, sobre todo porque tengo "trabajo atrasado" con todo lo que has publicado.
ResponderEliminarSobre esta última entrada me ha parecido muy interesante, ya que es una historia que desconocía totalmente. Me ha encantado las frases del derrotado Holak.
Saludos.
Muchas gracias, sera un placer tenerte como lector y seguire trabajando para contar mas historias como esta
ResponderEliminarInteresante historia. La verdad desconocía la batalla, pero se ve que el destino jugaba aquella vez del lado de los españoles. Tal y como citas de Holak, dios fue español al obra.
ResponderEliminarNo me asombra que la virgen fuese tomada como La patrona de los tercios, bien ganado tuvo aquel puesto.
Un Saludo.
Uriel
Enhorabuena me ha gustado mucho tu forma de narrar esta increible historia de valor y fe. Txerokee
ResponderEliminaraquí y ahora, un infante de marina, orgulloso de serlo, conoce por que su patrona es la Virgen de la Inmaculadaa Concepción. GRacias por tan fabulosa historia.
ResponderEliminarValor,Honor y Lealtad.
Todos los años, el 8 de diciembre, la infantería celebra los actos en memoria de su Patrona, la Inmaculada. Se celebran actos, con todas sus ceremonias y se lee, para que todo el mundo pueda conocerlo, el episodio de la Isla de Bommel. Se cita, además, lo que dijeron las fuentes oficiales holandesas, calificando el suceso de "algo inexplicable". Cualquier infante de los de verdad (los que van por tierra), conoce este suceso desde el momento en el que entra en este Arma del Ejército. Como ex infante, estoy orgulloso de nuestro pasado y de haber pertenecido a la misma. Has narrado el suceso muy bien y las imágenes que has elegido lo hacen mucho más ameno. Enhorabuena.
ResponderEliminar"Presumen los ingenieros de tender muy bien los puentes,
pero es la infantería la que siempre pisa el frente.
Presumen los marineros de faenar siempre en el mar,
pero es la infantería la que siempre va a matar".
Muy bueno el blog, esperamos historias de los españoles de las américas, en particular las guerras por la independencia americana...
ResponderEliminarCinco mil infantes españoles furiosos, amparados por la protección de su patrona, eran capaces de lograr lo imposible. Y lo consiguieron.
ResponderEliminarDesgraciadamente, como tantas veces, hechos como éste suelen ser ninguneados en los libros de Historia que se enseña a nuestros hijos en el colegio.
Hay que tener en cuenta que, posiblemente, el regimiento de Infantería más antiguo del mundo que todavía existe, es español: El nº 1, "Inmemorial del Rey".
Y quien escribe ésto hizo su servicio militar en Infantería, y a mucha honra.
Tenemos la manía de recordar derrotas como Rocroi y no las muchas victorias como San Quintín, joder, y París la tenían en la mano.
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